junio 12, 2010

Mundial, donde juegan hombres y humanos


La caja mágica ha vuelto a hacer de las suyas. Cómo es posible que tenga que esperar cuatro años para esto, dirá inconsolable... Ha vuelto el campeonato del mundo de fútbol, llevando al frente de la tele a millares de millones de espectadores. Y es que, ¿a qué aficionado a este deporte no le hace ilusión este acontecimiento?
Imaginen ese obsequio que se espera por tanto. Aquel bello fruto maduro situado en la copa más alta esperando a caer.
Se juega en Sudáfrica, la nación del arcoiris otrora afectada por la plaga del racismo disfrazado de apartheid. País de contrastes. Desarrollado pero pobre. Pero al tiempo esperanzado porque los ojos de este indiferente planeta le han otorgado alrededor de treinta días de especial atención. Así sea a la vista de una pelota que no se sabe cómo va a volar.

Al momento de escribir este post, se han jugado ya cinco partidos. Tres empates y dos victorias. Siete goles.
Tshabalala, un sudafricano, ha sido encargado de marcar el primer tanto de este torneo. Un potente derechazo cruzado a la portería que defendía el arquero mexicano Oscar 'El Conejo' Pérez después de una jugada fabulosa. Finalmente, el marcador decretó tablas entre anfitriones y manitos.
Sin embargo, a la sombra de la fría estadística, el último gol marcado a la fecha fue bastante desafortunado.
En el juego que enfrentaba a las selecciones nacionales de Inglaterra y Estados Unidos, transcurría el minuto 39 del primer período cuando Dempsey, un centrocampista que curiosamente juega en Inglaterra, sacó un disparo bajo. Bastante fácil a la vista de cualquier mortal que osa colocarse bajo una portería. Lo inesperado sucedió... El arquero Green no pudo contener el remate en sus manos y cual mantequilla derretida, el esférico se escurrió buscando cansinamente la red ante el fútil esfuerzo del cancerbero. Caía el empate a uno.
Este hecho no alcanzaría mayor notoriedad a los ojos de aquel que no comprende o intenta comprender este milenario deporte. No. Es la portería de Inglaterra, menudo tesoro, lo que está en juego.
La actualidad del equipo pross muestra a un conjunto sólido forjado a base de disciplina y organización desde la defensa hacia arriba. El punto débil se señala en el jugador número uno. Aquel de verde que osó colocarse bajo la puerta de una de las selecciones nacionales más fuertes del planeta.
Producto de la globalización, el campeonato inglés está plagado de extranjeros lo que ha otorgado mayor calidad y vistosidad, además de los consabidos beneficios comerciales. Sin embargo, esto lo sufre la posición de arquero ya que los mejores de la liga, no son nacionales. Fabio Capello, jugador italiano de la década de los setenta y hoy entrenador del once inglés, ha tenido prácticamente que hacer peripecias para seleccionar tres jugadores que puedan vestir el buzo.
Aunque no son los mejores del mundo, han tenido el honor de ser convocados a la máxima cita. Green, autor de tamaña equivocación, levantó la mirada y su mano para pedir excusas a sus compañeros. Por dentro, la procesión... El derecho que les fue dado a estos veintitrés jugadores, les hace saberse los mejores de su país. Hombres primero, llenos de coraje para defender su bandera. Humanos, capaces de cometer errores y reconocerlos para luego... Levantar la cabeza y pedir excusas, como lo hizo el hoy tristemente célebre Green.

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