septiembre 29, 2009

De la pluma de Residente: Olvidemos al Pibe.


Era el 5 de septiembre de 1993. Estadio Monumental de Núñez, Buenos Aires, Argentina. La Selección Colombia escribía la página más dorada en la historia del balompie nacional.
El coraje de Leonel, la genialidad del 'Pibe' y los goles de Freddy, del 'Tino' y del 'Tren' nos ponían a soñar con estar en la cúspide del futbol mundial. Ese día los colombianos fuimos enormemente felices... Todos nos fundimos en abrazos de alegría y jolgorio hasta tal punto que el día siguiente fue declarado cívico. Algo nunca antes visto. Era sencillamente increíble el nivel de éxtasis en la sangre de los colombianos.
Pero... ¿Qué pasó después? Sencillamente, la selección llegó al Mundial y quedó eliminada. ¿Razones? Demasiadas, quizá no haga falta explicar.
A partir de allí, la selección no ha sido la misma ni nosotros, sus hinchas, hemos sido los mismos. Fuimos a otro Mundial y fue otro fracaso, al punto de no salir de tal. ¿La Copa América 2001? Aunque la selección se alzó con el campeonato, no llenó las espectativas de fútbol de la afición y sencillamente ese título no quedará en nuestras retinas... (Ni siquiera recuerdo la fecha de tal logro).
Y todo pasa por una sola razón: Después de la generación del 'Pibe' no hay selección que nos enamore. Y no encuentro otro término para describir lo que sentimos los colombianos por esa generación: Somos como la doncella que encuentra su príncipe azul, pero éste se marcha para siempre y por más que lleguen otros príncipes, ninguno da la talla ni la dará si para esa doncella no hay nadie más que ese príncipe y, ese es nuestro problema como hinchas. No hemos querido entender que otro como Carlos Valderrama no hay.
Todo jugador que se coloca la '10', enseguida lo comparamos con el 'Rubio de Oro' o, al delantero morocho lo comparamos con el 'Tino' o, al arquero que salga con el balón lo comparamos con Higuita y en esa tónica hemos estado 10 años o más.
Quizás la solución sea olvidarnos del 'Pibe' y de esa camada de grandes jugadores para que los jugadores que vistan la tricolor no se sientan presionados a ser como ellos. El fútbol moderno no es como el de los años 90, pero en Colombia parece que quedamos estancados en esa época. Leer más...

septiembre 26, 2009

Fulanismo o zutanismo?


Saber educar... saber aprender. La confianza que gana un alumno frente a su mentor le permitirá al último determinar si el primero será un digno portador del conocimiento que le transmite.
El conocimiento, en cualquiera expresión, siempre lleva una transformación dada por quién lo transmite. Pero la confianza de recibirlo reside en cuán fiel o veraz sea.
El caso más extremo, al punto de vista de quién les escribe, es que el profesor crea que ninguno de sus aprendices es el candidato a transmitirlo a generaciones posteriores. Frases como 'El 10 es para mí', lo ratifica.
Parto de este básico ejemplo para manifestar la desazón que me produce la reelección como instrumento de consolidación o prolongación del poder en las democracias. Aquel bello gran legado heleno tristemente corroído por la ambición humana dado su gran fundamento, la libertad.
Entiendo, aunque podría decir que no, el motivo de la perpetuación de los gobernantes. El tiempo, enemigo de las grandes obras, siempre va en contra de los cuatrienios, quinquenios o décadas (?) establecidas en las constituciones políticas de los países. Más aún, si el gobernante de turno es ampliamente favorecido por la mayoría de la población.
Destrozar instituciones, reformar cartas magnas, leyes o decretos, fomentar plebiscitos son herramientas propias de este mal.
Partiendo del 'ismo' básico, el populismo, como baza fundamental para loar su labor en pro de sus elegidos, los gobernantes toman su apellido y le anexionan el sufijo antes mencionado, para construir una bandera política. Y, aunque no desconozca los méritos de fulano o zutano, fulanismo o zutanismo mal ejercidos o llevados por un único ser humano se transforma en culto a la personalidad.
Esta bien, digamos que fulanismo o zutanismo no son malos como doctrinas políticas. De hecho, cualquier democracia como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo puede desestimarla en cualquier momento si ya no funciona como otrora. Lo malo, es que se centre sólo en fulano o sólo en zutano. Fulano, salvador de la patria... Quizás, no alcanzaría una cantera completa para erigir una estatua de tal magnitud.
La arista del cubo, de nuevo a la vista de quién redacta, es que no se tiene confianza en un posible heredero, porque no ha comprendido la lección a cabalidad. Porque no es capaz de llevar la bandera. Quizás, por el miedo latente de transformar el fulanismo en menganismo...
Se quiera o no, la doctrinas políticas existirán por los siglos de los siglos (amén!), guste o no. Pero, el mérito de quién educa está en fomentar un legado que perdure, sin importar quién lo lleve, y que transforme la sociedad a la que sirve para su beneficio.
El reconocimiento, vendrá después en mano del pueblo al que sirvió... y de los escultores de estatuas. Leer más...

En mi Cuba nace una mata...

En honor a la vieja Cuba y a dos hijos de Cienfuegos que admiro, este homenaje al gran Benny Moré en la gran voz de 'El León de la Salsa', Oscar D' León... Mata Siguaraya!

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